lunes, 29 de junio de 2026

MUJERES PORTUENSES REPRESALIADAS POR EL FRANQUISMO -18 de julio de 2026, 90º aniversario de la sublevación fascista contra la Segunda República-

 

 Grupo de la «Sociedad de Mujeres» de La Casa del Pueblo de El Puerto. 1º de mayo de 1936. Fuente: PSU 210/37.

 

MUJERES PORTUENSES REPRESALIADAS POR EL FRANQUISMO

-18 de julio de 2026, 90º aniversario de la sublevación fascista contra la Segunda República-


1. INTRODUCCIÓN


Nuestro compromiso con el feminismo tiene un carácter transversal. Nuestra lucha está en todos y cada uno de los rincones desde donde contribuir a la transformación del mundo al que aspiramos, un mundo libre de privilegios definido por valores respetuosos con los derechos humanos, respetuoso con todos los seres vivos del planeta, comprometido con el reparto equitativo de la riqueza. Nuestra lucha feminista trabaja, como decía Rosa Luxemburgo, «por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres».

Nuestro feminismo es profundamente antifascista, lo que nos obliga de manera ineludible a trabajar para recuperar la «Memoria» para completar el relato de la historia con todas aquellas mujeres olvidadas, pero también «Memoria» para rescatar aquellos capítulos que quedaron secuestrados por la propaganda del régimen franquista en un intento de edulcorar lo que supuso de verdad ese negro y triste episodio de nuestra historia. «Memoria» para visibilizar todas aquellas huellas que ponen en evidencia la violencia que han intentado hacer desaparecer con el único fin de maquillar el régimen del terror impuesto. Una «Memoria» por supuesto con perspectiva de género para señalar que la represión también estuvo atravesada por el patriarcado y por un profundo desprecio hacia las mujeres. Una represión, que como toda las violencias que se ejercen sobre nosotras, también tiene «Género».

Nuestro compromiso con la «Memoria» nos permite hacer nuestra la frase: «Ni olvido, ni perdón. Justicia y reparación». Para todo esto, para no olvidar y hacer justicia, hemos hecho este pequeño gesto de reparación reescribiendo la historia desde el lado de las vencidas, y es por eso que nace este trabajo, una recopilación de mujeres de El Puerto que fueron represaliadas, para conocer quiénes eran y homenajear los valores de libertad y democracia, que son justo los valores por los que fueron vilipendiadas.


2. CONTENIDO DEL TRABAJO

 

«...Porque los vencedores levantaron un muro de silencio detrás del que encierran a quienes no estaban físicamente en prisión, ante la imposibilidad de hacerlo con todos los que, en su opinión, lo merecían. Por esa razón, entre otras, se nos antoja imprescindible la quiebra de ese silencio. La única manera de romper el silencio es contar lo que pasó, narrar, sin miedo y sin pausa, saber y hacérselo saber a otros» (Pura Sánchez1)


Y eso es lo que hemos pretendido con este recorrido, contar parte de lo que pasó y darlo a conocer.

Se trata de un recorrido por las calles de El Puerto que pasa por 11 puntos que hemos considerado «lugares de Memoria» por su relación con la represión franquista de mujeres en El Puerto. Cinco de ellos relacionados con mujeres detenidas y encarceladas: Antonia Suano Gutiérrez, Luisa Rendón Martell, Rosario Bocarando Gándara, Josefa Muñoz Arniz y Dolores Pérez Jiménez. Uno relacionado con el caso de una maestra republicana depurada, Rosario González Gómez, y otro con el caso de María Mínguez Baró, que aunque de otra manera, también sufrió las consecuencias de la represión cuando, tras el fusilamiento de su marido, quedó totalmente desamparada, sin casa, sin trabajo y sin familia. Por último, también aborda cuatro puntos relacionados con lugares que tienen que ver con sus vidas y con la represión que se practicó en el Puerto durante esos días: El Cuartel General de Falange, la Cárcel de Partido, la Comandancia Militar y la Casa del Pueblo.

Conviene señalar que en el primer caso de las 5 mujeres nos hemos basado en la información recogida en los Procedimientos Sumarísimos de Urgencia a los que fueron sometidas, en los que no hay pruebas más allá de los testimonios de los testigos que declaraban, y que resulta del todo sorprendente que quienes se han rebelado y sublevado contra el orden legalmente establecido, sean quienes acusen a las detenidas de «Excitar o Auxiliar a la Rebelión», lo que expresa muy bien el concepto de «la Justicia del revés».


3. RECORRIDO

 

1. CALLE POSTIGO, N.º 20

En esta casa vivió Antonia Suano Gutiérrez, a la que llamaban «La Suano».

Fue detenida junto a su hija Dolores Gallardo Suano de 19 años, dos meses después del golpe. Estuvieron presas un día en la Comandancia Militar de El Puerto (punto del mapa que visitaremos más adelante) y después liberadas. Un año más tarde, ambas fueron detenidas de nuevo y encarceladas en la Prisión de Partido2, donde ahora está situado el Hotel «Los Cántaros» (que visitaremos en el punto 5), cuando Antonia tenía 57 años.

Durante un tiempo fue la presidenta de la Sociedad de Mujeres de la Casa del Pueblo, de la que hablaremos en el último punto.

El Sumario recoge las siguientes consideraciones sobre Antonia:

  • Que era confidente de Luisa Rendón (de la que hablaremos en la siguiente parada) y que la acompañaba siempre a los mítines y manifestaciones.

  • Que encabezaba manifestaciones, piquetes de huelga, asistía a mítines y ayudaba en la organización de mujeres de la Casa del Pueblo.

  • Que en la manifestación del 1º de mayo de 1936 y en otras, se la vio encabezando el grupo de mujeres y gritando «¡Viva el comunismo!».

  • Que Participó en la huelga general de abril de 1936 «revolucionando» a las domésticas para que se marcharan de las casas y se unieran a la huelga.

  • Que era un «elemento destacado en las manifestaciones y alborotos del tiempo del Frente Popular», acusándola de dirigir y jalear a un grupo de jóvenes que arrancaron y rompieron la cruz de madera de la fachada lateral de la Iglesia Prioral en la calle San Juan.

Estos fueron los hechos que en Consejo de Guerra condenaron a Antonia por el delito de «Excitación a la Rebelión», y que al aplicarle el agravante de «peligrosidad», resultó una pena de 12 años de prisión mayor, aunque después le conmutaron la pena, y finalmente se redujo a 9 años de prisión mayor. En junio de 1940 fue trasladada desde la Cárcel de Partido de El Puerto a la Prisión de Mujeres de Gerona, de donde salió en libertad condicional en febrero de 1941, con 61 años. Estuvo tres años y medio en prisión. Fue la segunda mujer que más tiempo pasó encarcelada después de Luisa Rendón.


2. CALLE SANTA LUCÍA, N.º 18

En esta casa vivió Luisa Rendón Martell, que no «María» Luisa, que fue el nombre cristianizado que el impusieron los fascistas.

Fue detenida seis días después del golpe, cuando tenía 27 años. En ese momento se encontraba sola con sus dos hijos de 7 y 3 años, porque su marido, Daniel Ortega Martínez, Diputado de Cádiz por el Partido Comunista, se encontraba en Madrid.

Al igual que Antonia Suano, Luisa también estuvo presa en la Cárcel de Partido de El Puerto, y al cabo de un mes trasladada a la Prisión Provincial de Cádiz. Tras su condena en Consejo de Guerra a 12 años de prisión mayor por «Excitación a la Rebelión», estuvo cumpliendo pena en las Prisiones de El Puerto, Barcelona, Gerona, Alcalá de Henares, Guadalajara y las Ventas de Madrid, de donde salió en libertad con destierro en agosto de 1943, con 34 años, domiciliándose en Madrid al tener prohibido el regreso a su casa. No pudo volver a Cádiz hasta junio de 1945, fecha en que le dieron la libertad definitiva cuando contaba con 36 años de edad.

El Sumario recoge las siguientes consideraciones sobre Luisa:

  • Que fue «La dirigente de mayor actividad que hubo en la ciudad. La directora máxima de la rebeldía marxista en El Puerto de Santa María».

  • Que fue muy activa en las manifestaciones y mítines y que durante el periodo del Frente Popular, alentaba a las mujeres a que asistieran.

  • Que confeccionaba los uniformes que utilizaban las juventudes comunistas y los pioneros.

  • Que dirigía el grupo de mujeres del Sindicato de Oficios Varios3 y que formaba parte de los piquetes que coaccionaban a las trabajadoras domésticas los días de huelga para que abandonaran las casas de los señoritos en los que trabajaban.

  • Que en las manifestaciones ocupaba un lugar destacado y que iba uniformada.

  • Que era «la continuadora con las obreras de la obra perniciosa realizada por su esposo con los obreros».

Luisa, por ser la esposa del diputado comunista Daniel Ortega, era una mujer respetada y seguida en aquel Puerto de Santa María de antes de julio de 1936, y eso tuvo consecuencias para ella.

Durante su encarcelamiento vivió el fusilamiento en Cádiz de su padre Francisco y de su única hermana, Milagros, en agosto de 1936, y de su marido Daniel Ortega, en agosto de 1941.

Estuvo 7 años presa, siendo la mujer portuense que estuvo más tiempo en la cárcel. Durante su estancia sufrió una simulación de fusilamiento y el acoso sexual por parte del Comandante Militar Luís Martos Peña.


3. CALLE FEDERICO RUBIO N.º 5 (antigucalle Pozuelo)

En esta casa vivió Rosario Bocarando Gándara, conocida como «Charito».

Tenia 23 años y estaba soltera cuando fue detenida en julio de 1937. Su novio José Pagliani Guilloto había sido fusilado un año antes.

Rosario fue secretaria de las Juventudes Socialistas y vocal de la directiva de las Juventudes Socialistas Unificadas.


El Sumario recoge las siguientes consideraciones sobre Rosario:

  • Que «destacaba en las manifestaciones del Frente Popular, siendo sumamente escandalosa y atrevida… con motivo de una huelga general se dedicó con otras mujeres de manera tumultuaria, entre ellas con la esposa de Daniel Ortega, a sacar a las domésticas de las casas y a producir alborotos callejeros».

  • Que iba a manifestaciones y mítines de la Casa del Pueblo y vestía el uniforme de las Juventudes, corbata roja y vestido azul, siendo una de las que ostentaban con orgullo el uniforme de las milicias4.

En el Consejo de Guerra el fiscal pidió una pena de 8 años, cuatro meses y un día de prisión mayor por un delito de «Excitación y provocación a la Rebelión», pero salió absuelta. Sin embargo, no salió en libertad de la Cárcel de Partido hasta que el Delegado de Seguridad Interior y Orden Público no autorizó su liberación, cosa que ocurrió ¡7 meses después de que el Consejo de Guerra la absolviera! Por tanto, a pesar de salir absuelta del Consejo de Guerra, Rosario estuvo en prisión un año y dos meses.


4. CUARTEL GENERAL DE FALANGE, calle Larga n.º 89 (actual Biblioteca Municipal)

Aparte del Penal, este lugar «fue el lugar más odiado de El Puerto», según escribía Paco Artola, huérfano de un republicano portuense fusilado, en su libro «No soy eterno». El Jefe Local de Falange en el Puerto en 1936 fue Domingo Zamacola Abrisquieta, que estaba encarcelado en El Penal y liberado el 19 de julio cuando los golpistas tomaron El Puerto, convirtiéndose desde el principio en un colaborador muy activo de la represión. En los primeros días tras el 19 de julio, fueron los falangistas quienes practicaban las detenciones. Por ejemplo, Luisa Rendón fue detenida por un grupo de falangistas.

Artola recoge en sus memorias que allí fueron torturados muchos republicanos e incluso sus familiares, y también que se pelaban y daban aceite de ricino a algunas detenidas, dejándoles una cruz de pelo en la cabeza rapada. Pepe Valiente, otro huérfano de un represaliado, también habla de este tipo de represión sobre las mujeres, añadiendo además que, al aceite de ricino migado en un trozo de pan, le añadían pelos del rapado de la cabeza, y que su hermana Ana de 17 años estuvo a punto de padecer este salvajismo, del que lo salvó un comandante del ejército, propietario de la vivienda que alquilaban.

Otras veces, como le ocurrió a la madre de Pepe Valiente, las llevaban por la noche a las tapias del cementerio y, simulando que las iban a fusilar, les preguntaban «por última vez» dónde estaban los seres queridos que seguían buscando.

Josefa Muñoz Arniz, de la que hablaremos en el punto 8, fue la única mujer conocida a la que raparon y le hicieron beber aceite de ricino, aunque debieron ser muchas más.


5. CÁRCEL DE PARTIDO, Plaza de la Cárcel (donde se encuentra actualmente el Hotel «Los Cántaros»)

Nos encontramos ante lo que fue la Cárcel de Partido, donde se retenían a los presos y presas de Rota, Puerto Real y El Puerto antes de ser enviados a prisiones mayores. En la entrada había un rótulo con letras grandes que recogía la frase de Concepción Arenal5: «Los delitos aborrece y al culpable compadece». Cuando los falangistas detuvieron a Luisa Rendón, pasó dos días de arresto domiciliario en su casa y después la trajeron a esta prisión. Aquí Luisa estuvo varios veces más, como detenida y como penada, antes de ser trasladada a la Prisión de Mujeres de Gerona en julio de 1940.

En una ocasión que fue visitada por el falangista José María García Quintanilla, subjefe de las milicias cívicas le gritó a Luisa: ¡no vas a ser liberada, confórmate con que no te fusilen!». Las milicias cívicas eran fuerzas paramilitares formadas por propietarios y empresarios de El Puerto que iban armados.

En 1937 se convirtió en Prisión provincial de mujeres.


6. CALLE LARGA, 61

En esta casa vivió Rosario González Gómez

Rosario fue maestra republicana de la escuela de párvulos n.º 2 del grupo escolar de «El Polvorista» desde que llegó a El Puerto en el curso 1932-1933 con una larga trayectoria como maestra superior especializada en puericultura. La escuela estaba instalada en una de las dependencias del antiguo Cuartel de Caballería, lo que ahora es el Teatro Municipal «Pedro Muñoz Seca».

Estaba casada civilmente con el poeta e Inspector de educación de ideas republicanas, Juan López de Tamayo, que en 1933 se hizo cargo del seguimiento de las escuelas de El Puerto y de las de Sanlúcar, Trebujena y algunos pueblos de la Sierra. La pareja tenía dos hijos, José, que fue maestro, abogado y Juez municipal destinado en Olvera en 1934, y Antonia, que por aquel entonces tenía 12 años.

En los primeros días del golpe, su marido, con 60 años, fue fusilado en las tapias del Cementerio junto a otro maestro, Ángel Madrigal, que también trabajaba en la escuela de «El Polvorista».

Rosario fue sometida a un Expediente de depuración, siendo José María Pemán el Presidente de la Comisión de Depuración de la provincia de Cádiz y apartada temporalmente del magisterio. Por ello, se quedó sin trabajo, sin recursos económicos y sin casa, marchándose a vivir al Asilo de Huérfanas de las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paúl, en la calle Cielos, junto a su hija Antonia, que ya tenía 14 años de edad.

Allí recibirá en los primeros días de septiembre la noticia de que su hijo José también fue fusilado en Olvera.

Terminado su expediente de depuración, la Comisión de Cultura y Enseñanza franquista la separó definitivamente del magisterio, dejandola desamparada para siempre y viviendo de la caridad de las monjas del Asilo de Huérfanas. Allí falleció en 1939 en la más absoluta indigencia a la edad de 59 años.


7. CALLE DIEGO NIÑO, N.º 30

En esta casa vivió María nguez Baró, vivienda de maestros que le adjudicó el Consejo Local de Instrucción a ella y a su marido.

María llegó a El Puerto en septiembre 1933 junto a su marido el maestro Angel Madrigal Gómez, al que habían destinado a la Escuela de Niños situada en El Polvorista, la misma a la que nos hemos referido anteriormente. Se habían casado en 1920 en Murcia y no tenían hijos.

María fue amiga de Luisa Rendón, y es muy probable que el 18 de julio estuvieran juntas, pues María estaba enferma y la visitaba con frecuencia. De hecho en su Sumario viene recogido que la tarde del 18 de julio Luisa estuvo con una amiga enferma llamada «María» que vivía en la calle Diego Niño.

Tras el fusilamiento de su marido en las tapias del cementerio en los primeros días del golpe, María quedó en el más absoluto de los desamparos, sin casa, sin trabajo y sin tener familia alguna en El Puerto. Fue expulsada del domicilio de Diego Niño y la ingresaron en el Hospital Municipal como indigente.

En una carta dirigida a su familia decía María decía estar muy enferma y que veía su muerte muy próxima, y escribía: «mi vida es un martirio, Ángel era todo para mí en el mundo… qué pena, qué dolor tan espantoso sufro».

Circuló la noticia de que se había intentado suicidar arrojándose al río Guadalete.

Finalmente, el 2 de marzo de 1937 fallecía enferma de cáncer y de pena a la edad de 40 años en el pabellón de indigentes del Hospital Municipal de la Avenida Micaela Aramburu. No cabe duda de que María Mínguez, junto a las mujeres de las organizaciones obreras y a las maestras depuradas, fue otra víctima más de la indiscriminada y brutal represión franquista.


8. CALLE CERVANTES N.º 6 (antigua calle Lechería)

En esta casa vivió Josefa Muñoz Arniz, conocida como «Pepa la del Gallo». Hija de José Muñoz Leiva, «El Gallo», como llamaban a todos los varones de la familia. Estuvo casada con Lázaro Sevilla, con quien no tuvo descendencia.

En los primeros días del golpe, fue detenida por «roja» por un grupo de falangistas y llevada al Cuartel de Falange, donde le dieron aceite de ricino y la pelaron, siendo varias vecinas quienes recordaban que la vieron por la calle de esa forma. Es el único caso conocido en El Puerto, aunque seguramente debieron ser varias más.

Un año y 4 meses más tarde, fue detenida de nuevo, en noviembre de 1937 cuando tenía 55 años. En ese momento, ya hacía un año que su hermano José había sido fusilado en Cádiz.

El Sumario recoge las siguientes consideraciones sobre Josefa:

  • Considerada como muy «roja» y «bastante revolucionaria», la acusaban de «extremista», o «comunista» según otros testigos.

  • Perteneció a la Sociedad de Mujeres de la Casa del Pueblo de la UGT, siendo frecuente verla en las manifestaciones y mítines del Frente Popular con «el puño en alto».

  • El 1º de mayo de 1936 participó en la manifestación del Frente Popular y subió al balcón del Ayuntamiento, donde varios testigos la vieron pronunciar unas palabras que calificaron de «verdaderamente revolucionarias».

A pesar de que había sido denunciada solo por ofensas y amenazas a vecinas franquistas, en el Consejo de Guerra, el fiscal pedía una pena de 6 años y un día de prisión mayor por un delito de «Excitación a la Rebelión». La sentencia final fue solo de seis meses de arresto mayor y una multa de 250 pesetas.

Josefa no pudo pagar la multa por no tener bienes y porque alegó que su marido estaba enfermo y no tenían recursos. Por este motivo, en marzo de 1938 le añadieron dos meses más de arresto mayor. Hasta el 21 de agosto de 1938 no fue puesta definitivamente en libertad. Estuvo presa nueve meses en la Cárcel de Partido de El Puerto.

 

9. CALLE LARGA N.º 45. COMANDANCIA MILITAR (esquina con la calle Luja)

En este edificio se encontraba en julio de 1936 la Comandancia militar de El Puerto, centro de la represión en las primeras semanas del golpe militar franquista. Según declaraciones de Luisa Rendón, fue conducida al despacho del comandante militar Luis Martos Peña en varias ocasiones desde agosto de 1936, sufriendo humillaciones, acoso sexual y torturas psicológicas, como enseñarle una lista de próximos fusilados donde estaba su nombre o el llevarla de noche al patio del Penal donde Luisa sufrió una crisis cardíaca cayendo desmayada. También fue chantajeada obligándola a autorizar el bautizo de sus dos hijos a cambio de no ingresarlos en el Orfanato municipal, cosa a lo que accedió tras tener el compromiso del párroco de la Prioral, Antonio Ochoa Manchado, de que una vez bautizados estarían bien cuidados en el Convento de monjas de Carmelitas de la Caridad de la calle Nevería.

Otras mujeres serían llevadas a dicha Comandancia Militar, como ya se ha mencionado el caso de Antonia Suano y su hija Dolores Gallardo.


10. CALLE LUJA, N.º 7

En esta casa vivió Dolores Pérez Jiménez, viuda de Antonio Fernández Moscoso, dirigente del Partido Comunista de El Puerto y del Socorro Rojo Internacional6, que murió en un accidente de carretera al ser arrollado por un coche cuando volvía de Jerez en bicicleta en septiembre de 1935.

El Sumario recoge las siguientes consideraciones sobre Dolores:

  • En 1936 trabajaba de sirvienta en el Hotel España de la calle Larga n.º 65.

  • Pertenecía al Grupo de Mujeres de la Casa del Pueblo participando en todas sus asambleas.

  • Acudía también a todas las manifestaciones y mítines del Frente Popular y siempre en compañía de Luisa Rendón.

  • Colaboraba con el Socorro Rojo cocinando para los presos políticos de El Penal, y algunos de ellos se quedaban a dormir en su casa al salir de prisión.

  • Que desde la azotea de su casa cantaba coplas insultantes y groseras a las mojas del Sangrado Corazón, cuyo convento estaba situado frente a su casa.

  • Era muy amiga del dirigente comunista y panadero portuense Cayetano Aparicio García.

Dolores fue detenida con 39 años en diciembre de 1937, acusada de haber tirado a un pozo un fusil que le habría dado Cayetano Aparicio el 19 de julio de 1936 cuando comenzaron a entrar las fuerzas de Regulares y los falangistas en el Puerto.

Fue absuelta en Consejo de Guerra estando en prisión provisional nueve meses, hasta el mes de agosto de 1938 en que salía en libertad de la Cárcel de Partido de El Puerto.


11. CASA DEL PUEBLO. Calle Pablo Iglesias n.º 16 (actual calle Javier de Burgos).

En esta finca que hoy ocupa la sede de UGT y CCOO se levantaba durante la II República la Casa del Pueblo. Las Casas del Pueblo eran sedes socialistas donde se reunían sociedades obreras afines a la UGT que se extendieron por toda España. Con el proceso de unión sindical que se inició en octubre de 1935 se trasladaron aquí todas las sociedades obreras de Oficios Varios (de orientación comunista), por lo que este lugar se convirtió en el centro más importante del movimiento obrero portuense.

En relación a nuestra ruta y con las mujeres de las que hablamos, hay que señalar que es aquí donde se funda y tiene su sede la Sociedad de Mujeres de la que Luisa Rendón fue una de sus máximas dirigentes, y Antonia Suano fue su presidenta durante un tiempo. La mayoría de mujeres represaliadas descritas en esta Ruta también formaron parte de esa Sociedad.


4. CARÁCTER PATRIARCAL DE LA REPRESIÓN FEMENINA PERPETRADA POR LA DICTADURA

Pura Sánchez mantiene que tras el golpe militar contra el Gobierno legalmente establecido de la II República, los golpistas ejercieron una represión contra las mujeres cuantitativa y cualitativamente distinta de la ejercida contra los hombres, por lo que nos parece oportuno señalar que la represión tuvo un carácter «patriarcal», que obligó a las mujeres a vivir la represión de manera diferenciada, aunque no por ello menos terrorífica.

Ellas son castigadas por haber tenido la osadía de romper el rol tradicional atribuido a las mujeres y haber salido del espacio doméstico para el que estaban destinadas, un rol este en el que tiene mucho que ver la moral católica, que consideraba que la «buena mujer» es además la «buena cristiana». Para referirse a este grupo de mujeres «osadas» se utilizaban los calificativos de «individuas de dudosa moral» o «rojas», para contraponerlas a las «señoras» o «señoritas» que son las que nunca pisaron la calle. Por su parte, a los hombres se les castigó el haber defendido la causa equivocada.

Muertos o encarcelados los hombres, a las mujeres, que pasaban a hacerse cargo de la familia, se las colocaba en una situación de vulnerabilidad intencionada que las condenaba a una vida de marginación, hambre, miseria y desarraigo para contraponerla a la vida que se podía llevar si formabas parte de las «familias de bien» o «gente de orden».

Como hemos visto con las mujeres de nuestra ruta, los juicios no perseguían justicia alguna, sino continuar con el exterminio del enemigo, siendo utilizadas en muchos casos para encontrar a los hombres que andaban buscando. En todos ellos a la mujer se le atribuye una función subalterna, acorde con su rol social. Ellas eran «incitadoras», «alentadoras», «continuadoras de las ideas de»…, nunca protagonistas como tal. Se consideraba un agravante ser hija, esposa, novia o hermana de… Esto no ocurría nunca con los hombres.

En las sentencias de las mujeres se recogen juicios de valor sobre su conducta y hechos relativos a su vida privada y en los juicios condenatorios, más allá de usar pruebas objetivas para la sentencia condenatoria, lo habitual era basarse en el testimonio de los testigos partidarios del régimen, pieza clave en la maquinaria represiva, donde el testimonio masculino poseía más peso y de mejor calidad que el testimonio de una mujer.

El rol de cuidadora también tiene aquí una consecuencia importante. Muchas mujeres entraban en las cárceles con sus hijos menores de 3 años, lo que les suponía un elemento de mayor presión para ellas al tener que velar por también por la seguridad y la vida de sus hijos e hijas.

Para las mujeres existía también un castigo «simbólico»: El rapado suponía despojar a las mujeres de un elemento corporal muy «femenino», el pelo. La ingesta de aceite de ricino, la depuración que las limpiaría de la «virilidad» con la que se han contaminado. Las agresiones sexuales, humillaciones y vejaciones públicas, es la muestra patriarcal de quien ostenta el poder.

Sin embargo, y a pesar de todo esto, Pura Sánchez concluye con un mensaje esperanzador dejando claro que las mujeres también resistieron, con actos individuales de resistencia, pero también creando redes informales de solidaridad y supervivencia con las que prestaron apoyo a los presos y guerrilleros:

¡Nuestro más sincero y emocionado homenaje a todas ellas!


FUENTES:

- «María Luisa Rendón Martell: Movimiento obrero y represión franquista en El Puerto de Santa María», de Manuel Almisas Albéndiz. José Luís Gutiérrez Molina, Santiago Moreno Tello, Fernando Romero y Pura Sánchez. Ediciones El Boletín, El Puerto de Santa María (Cádiz), 2016.

- «La Justicia del Terror. Los consejos de guerra sumarísimos de urgencia de 1937 en Cádiz», de José Luís Gutiérrez Molina, Ediciones Mayi- Cádiz 2014.

-«No soy eterno», de Francisco Artola, Ed. El Boletín y Sol Ruíz Guerrero, El Puerto, 2011.

- «Lo contado por un niño de la guerra», de José Valiente Moreno, Ed. Concejalía de Cultura de El Puerto, Sanlúcar-2006.

- «Consideraciones sobre la mujer en el movimiento obrero de El Puerto durante la II República». De Isabel Pérez Sánchez. Revista de Historia de El Puerto, n.º 11, 1993.

 

NOTAS AL PIE:

1«María Luisa Rendón Martell: Movimiento obrero y represión franquista en El Puerto de Santa María», de Manuel Almisas Albéndiz. José Luís Gutiérrez Molina, Santiago Moreno Tello, Fernando Romero y Pura Sánchez. Ediciones El Boletín, El Puerto de Santa María (Cádiz), 2016.

2El Partido Judicial era una organización territorial que incluía los municipios de Rota, Puerto Real y El Puerto donde este último era la Cabeza de Partido y donde se encontraba la cárcel que albergaba a los presos de toda la comarca antes de ser enviados a prisiones mayores.

3 Aunque se constituye en 1920 con obreros de procedencia ugetista, durante la II República forma la sociedad obrera más representativa del colectivo comunista de El Puerto, al frente del cual se encontraban conocidos dirigentes como Ramón Mila, Juan Guilloto, Manuel Ibáñez...

4 Uniforme de las juventudes socialistas unificadas que, aunque no llevaban armas, se entrenaban para la guerra haciendo instrucción militar.

5Concepción Arenal, en 1863, fue nombrada «Visitadora de Cárcel de Mujeres», siendo la primera mujer que ocupó un cargo oficial relacionado con las prisiones en España. Más tarde Victoria Kent, en 1931, durante la II República ostentó el cargo de «Directora General de Prisiones».

6Organización humanitaria y de asistencia social fundada en 1922 por la Internacional Comunista. Daba apoyo material, médico y legal a prisioneros antifascistas, obreros represaliados y sus familias en todo el mundo.

martes, 12 de julio de 2016

CALLEJERO FEMINISTA

Hoy vuelven a reivindicar nuestras calles, nombres de mujeres relevantes.
QUE LOS NOMBRES DE LAS MUJERES NO SE BORREN DE LA HISTORIA



domingo, 5 de junio de 2016

ACCIÓN EN CONTRA DE LA VIOLENCIA MACHISTA

MANIFIESTO 4 JUNIO
ASAMBLEA FEMINISTA LAS TRES ROSAS

Teresa, Natividad, Araceli, Susana, Tamara, María, Beatriz, Felicidad, Laura, Rosario, Olga, Sandra, Davinia, Francisca, Encarna, Maryna, Otilia, Antonia, Fuensanta, Divina, Sonia, Dolores… son sólo algunas de las mujeres asesinadas en lo que va de año por el terrorismo machista.
En lo que va de año 37 mujeres han sido asesinadas a manos de hombres por violencia de género. No son datos. No son cifras. No son mujeres muertas, son mujeres asesinadas.
El terrorismo machista es una consecuencia de este sistema patriarcal en el que a las mujeres se nos otorga un papel subordinado. La violencia de género es una violencia estructural que atenta contra nuestros derechos humanos como mujeres y contra nuestra integridad física, moral, psicológica y social. Además, no es sólo perpetrada en el ámbito de la pareja sino en las relaciones laborales, en la política, en los medios de comunicación, en nuestras casas y en las calles.




A día de hoy las mujeres seguimos viviendo acontecimientos sangrantes en nuestro país con un recrudecimiento de diferentes tipos de violencias. Los asesinatos machistas son solo una de las manifestaciones de las violencias de género a las que estamos expuestas las mujeres. También es violencia las graves desigualdades que vivimos:
– La brecha salarial que ha aumentando en los años de crisis económica. Las mujeres seguimos cobrando menos que los hombres por el mismo trabajo.
 La Feminización de la pobreza: Mujeres y hombres están sufriendo de manera diferenciada los efectos de todas las violentas medidas económicas y especialmente los de una crisis del capitalismo actual. Las mujeres y los hombres ocupan una posición diferenciada, desigual y desequilibrada en el acceso a los recursos económicos, al empleo, a los recursos naturales, en el reparto de tiempos y trabajos o en el acceso a los espacios de poder.

Desde la Asamblea Feminista las Tres Rosas queremos visibilizar y condenar estas graves desigualdades, así como todos y cada uno de los feminicidios. Invitamos a las mujeres a organizarse y actuar contra esta situación. Con cada mujer asesinada, sangramos todas.

¡¡NOS QUEREMOS VIVAS!!


martes, 8 de marzo de 2016

CUANDO LA PRECARIEDAD TIENE ROSTRO DE MUJER







Aquí os dejamos nuestro reportaje "CUANDO LA PRECARIEDAD TIENE ROSTRO DE MUJER".

La explotación y la precariedad con la que muchas mujeres desempeñan su empleo, es otra cara de la violencia,una violencia estructural fruto de un sistema patriarcal capitalista. Con este trabajo queremos reivindicar y poner de manifiesto la situación de opresión que viven las mujeres por el simple hecho de serlo Organízate, lucha , creemos redes.



¡LA REVOLUCIÓN SERÁ FEMINISTA O NO SERÁ!